Ayuda para emprendedores: cómo elegir el mejor vino para una cena de negocios

Ayuda para emprendedores: cómo elegir el mejor vino para una cena de negocios

Eres toda una emprendedora. No hace mucho tiempo que has iniciado tu propio negocio y por ahora todo va viento en popa. Aunque te ha costado conseguir clientes, por el momento no puedes quejarte, has conseguido una buena cartera, pero debes mantenerla. Porque la competencia es brutal y si otro le ofrece un mejor servicio, un mejor producto o simplemente, un mejor trato, no dudes que se irá sin pensárselo dos veces. Un secretillo para fidelizar clientes es tener algún detalle con ellos de vez en cuando. En este sentido, las cenas de negocios se convierten en una ocasión especial para demostrarles tu generosidad y tu agradecimiento por la confianza depositada en ti y en tu empresa. Invita a comer a tus clientes, en un buen restaurante y sobre todo, elige un buen vino. Lo tendrás en el bote, te lo aseguro. Si quieres saber qué vino elegir en una cena de negocios, continua leyendo este post. Puede ser de gran ayuda para tu futuro profesional. ¡Presta atención!

Cómo elegir el vino perfecto

1. Elige un buen restaurante

La elección del restaurante es fundamental, ya que no todos cumplen las condiciones mínimas para degustar un vino en condiciones o cuentan con el equipo adecuado para servirlo. La persona responsable ha de ser una profesional enóloga. La temperatura de la cava, ha de estar sobre 13º C y ha de presentar el nivel de humedad óptimo. Además, el establecimiento ha de llevar un inventario de las botellas a fin de conocer cuáles han de rotar y cuáles deben salir. Por último, pero no por ello menos importante, asegúrate de que dispone de un buen equipo de cristalería, copas suficientes y de distintos tamaños.

Y es que si no se sirve en la copa adecuada no es posible captar la esencia del vino, su aroma, su sabor. Por eso, en empresas especializadas como Cristafiel, Giona, etc. cuentan con una amplia variedad de copas de cristal baratas y de alta calidad, gran resistencia y tratamiento reforzado, especialmente dirigidas al sector hostelero. Los mejores restaurantes ya cuentan con ellas. Por que en copas corrientes o muy pequeñas no sabe igual.

2. Revisa la carta y selecciona las mejores

No es necesario que la carta sea demasiado extensa, pero sí conviene que, en caso de ser pequeña, lo poco que tiene sea de la mejor calidad. La elección se puede hacer, o bien por región, lo que exige un mayor conocimiento del sector, o bien por las características del vino, esto es, en base a su intensidad. Puedes empezar eligiendo por el origen y después hacer una segunda división en función de las características del vino.

Nuestro consejo es elegir un vino novedoso, actual y si es posible, premiado con un Bacus. Los clásicos están muy bien pero todo el mundo los conoce. Atrévete a sorprender a tu invitado. En este contexto destacan las bodegas Bocopa, en Alicante, que cuenta con una importante selección de vinos de gran personalidad y donde prestan especial atención al cuidado de la viña durante todo el proceso de elaboración vinícola, trabajando mano a mano con los viticultores de sus bodegas de Cañada, Castalla, La Romana, Petrel y Sax. El trabajo en equipo, dicen, es el secreto para una producción de lujo.

3. Más no siempre es mejor

Es habitual pensar que el vino más caro es el mejor y no tiene que ser así. Que el precio no te sirva de guía. Por otro lado es posible que los vinos más caros de la carta no estén al alcance de tus posibilidades. Si este es tu caso, habla con el camarero o camarera encargada de tu mesa para que, sin que tu invitado se entere, te pueda recomendar los vinos, en función de tu poder adquisitivo.

4. Elige un vino en función del menú

De lo que se trata es de que tanto los platos como el vino tengan un cuerpo similar. Cuanto más cuerpo, más alcohol y más taninos tenga el vino, más fuerte ha de ser el plato. Si el menú es fuerte o si tiene mucha grasa, elige un vino fuerte, y suave en caso contrario.

6. Elige en función de la acidez

Lo mismo que ocurre con el cuerpo, ocurre con la acidez. Así pues, si el menú es tirando a ácido, el vino también ha de serlo, de esta forma se potenciará el sabor de los ingredientes.

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