Salvo que seas constructor, arquitecto, albañil o algún profesional relacionado con el sector de la construcción, difícilmente te planteas montar una empresa de esta categoría. No obstante, se trata de un buen negocio que, bien montado, puede conllevar grandes beneficios. Lo más común a la hora de hablar de montar negocios suele ser la hostelería, comercios o pequeñas empresas. Hoy vamos a hacerlo a lo grande y nos vamos del lado de las empresas de construcción. En este artículo queremos aprovechar y contar cómo se montan este tipo de empresas, a ver si se trata de un proceso similar al de otros negocios, como debería ser o, por el contrario, las dificultades son mayores.
Los trabajos en el sector de la construcción son de lo más variado, yendo desde la construcción propiamente dicha hasta las reformas, pasando por las demoliciones, la construcción de infraestructuras como vías de ferrocarril, carreteras o puentes, etc.
Saber cómo se crea una empresa constructora requiere que se entienda el funcionamiento del sector y del negocio. Como sucede con prácticamente todas las empresas, la verdad. En primer lugar, debemos saber que existen tres pilares fundamentales dentro de este sector: las obras de edificación, las obras civiles y las obras industriales. Siendo el primero de ellos el que se ocupa de la construcción de viviendas, edificios residenciales, no residenciales y públicos; el segundo, el que se encargará de construir carreteras, puentes, puertos o aeropuertos; y el tercero, que se dedica a montar obras industriales, como pueden ser las plantas de procesado o fábricas.
Todo este tipo de construcciones puede tener un carácter público o privado, en función de la compañía o entidad que invierta en cada proyecto. Las empresas constructoras gestionan los proyectos mediante contratos de obra en los que se definen el plazo de ejecución, las cláusulas entre constructora y empresa inversora y el presupuesto.
Construyendo una empresa constructora
Conociendo un poco más sobre cómo funciona este negocio, podemos hablar de cómo empezar una constructora. Para saber cómo se inicia este tipo de negocio, hemos consultado a los profesionales del sector de BM Constructora, cuya sólida trayectoria implica compromiso y saber hacer, por lo que son una buena referencia para emprender en este sector.
Los primeros pasos a dar para crear una empresa constructora bien podrían ser los cimientos del edificio: un plan de negocios o business plan. Esencial para poder montar y abrir una empresa de cualquier categoría y, por supuesto, una constructora. Crear un plan de negocios se semeja a un plan de acción, convenientemente detallado, en el que se expone y evalúa todo lo concerniente a la empresa que se pretende montar
- Descripción del negocio y el entorno.
- Estrategias a implementar en su desarrollo.
- Dirección de la empresa.
- Recursos disponibles para la financiación.
- Proyección y productividad.
En este documento se enmarca el tipo de actividad que se pretende iniciar y desarrollar, al mismo tiempo que se trazan las pautas y líneas a seguir, garantizando que todo el proyecto se inicie, gestione y desarrolle de la mejor forma.
Dentro del plan de negocios no puede faltar la descripción de la idea del mismo, incluyendo los detalles del negocio, como el nombre, la visión, los valores, la misión y los objetivos. Sus ventajas competitivas y los beneficios que reportará. Tiene que incluir un análisis del entorno, en el que se incluyen los factores legales, económicos, sociales y ecológicos a los que se puede enfrentar el negocio, además de analizar el comportamiento del sector, la competencia y el público objetivo.
Resulta igual de indispensable contar con un plan de marketing, en el que se definen los objetivos de marketing basados en los objetivos que se plantean en el primer momento. Posteriormente, se trazan las estrategias de promoción y publicidad que se deben implementar para alcanzarlos.
Prestar especial atención al plan financiero del plan de negocios, puesto que se trata de la estructura financiera del negocio y, en consecuencia, de los estudios e investigaciones previamente realizados. En este plan se define con claridad el presupuesto de inversión, los costes de mantenimiento de la empresa y la viabilidad económica del proyecto.
Partiendo de esta base, los cimientos del negocio, llega el momento de actuar para levantar la empresa. Colocar los ladrillos empezando por la estructura legal. Para crear una empresa de construcción, hay que contar con el asesoramiento correspondiente a nivel legal; los requisitos necesarios para iniciar la actividad empiezan por su inscripción legal; estos son:
- Definir la estructura legal, pudiendo ser persona física o jurídica (sociedad anónima, acciones, simplificada…).
- Decidir el nombre de la empresa y verificar que la razón social esté disponible.
- Elaborar la minuta o contrato social de la empresa, debiendo estar firmada por cada socio y certificada por un abogado en una notaría.
- Escoger un representante legal.
- Especificar la actividad económica.
- Inscribirse en el Registro Mercantil.
Todo esto no es más que el principio; una vez sentadas las bases o hechos los cimientos, pasamos a otras cuestiones de carácter legal, antes de empezar con lo que verdaderamente supone la empresa.
Requisitos legales que permiten avanzar en la construcción
Para poder avanzar en la empresa y posteriormente construir de verdad, hay que seguir con los requisitos legales, los documentos, obtener las licencias y permisos, etc. Crear una empresa de construcción implica tener en cuenta ciertos parámetros y ceñirse a ellos, así como a la legislación y reglamentación especial correspondiente, en función de la actividad económica. Las licencias se obtienen a razón de la ubicación en la que se cree la empresa, aunque de forma generalizada hay que obtener los siguientes permisos:
- Licencia de construcción por obra nueva, ampliación, reforma, restauración, demolición, etc.
- Municipal o departamental.
- Licencia de salubridad.
- Licencia de uso del suelo.
- Ambiental o ecológica.
A partir de aquí, tenemos construida la empresa en gran parte. Contamos con los cimientos y la estructura; ahora toca colocar paredes, techos, suelos, etc. Para ello, buscar y seleccionar proveedores. Indispensable para poder tener una empresa de construcción. Se trata de un paso tan básico como esencial que conlleva la creación de alianzas con las empresas que vayan a proporcionar los materiales y productos necesarios para que el negocio tenga éxito.
Obviamente, hay que contar con un lugar de ubicación y una oficina en la que establecerse. Montar una empresa de construcción requiere una buena y estratégica ubicación para su centro base. Elegir un lugar, sea local u oficina, con fácil acceso para los clientes y una buena comunicación con los diversos transportes, es fundamental para que el negocio abra sus puertas.
Dotar esta oficina o despacho con los insumos necesarios para proporcionar los servicios necesarios es algo que debe detallarse en el plan de empresa. Ordenadores, equipo audiovisual, impresoras, mobiliario, elementos decorativos… El centro base de la empresa debe resultar cómodo y atractivo para los clientes.
No puede faltar el personal cualificado. Una empresa constructora necesita disponer de personal y trabajadores, por lo que hay que contratar al número de profesionales adecuado en cada circunstancia. Como bien sabemos, aunque no seamos del sector, las constructoras trabajan por obra o proyecto, lo que implica que en estas empresas la rotación de personal es elevada. Aunque existen puestos de trabajo fijo, como los relacionados con la estructura de la organización de la empresa.
El último paso que queda por dar es inaugurar la creación. Cuando se monta una empresa de construcción y se establece, lo siguiente que queda por hacer es ejecutar el plan de marketing. Lo relativo al marketing queda definido dentro del plan de negocios, por lo que solo queda llevarlo a cabo para promocionar la empresa. La finalidad no es otra que darse a conocer, aumentar (o iniciar) las ventas, atraer a los clientes potenciales, fidelizar a los compradores y, por supuesto, posicionar el negocio. Todas las estrategias de promoción deben centrarse en que se cumplan los objetivos de marketing, que no son otros que los del negocio en sí.
Montar una empresa de estas características cuenta con una serie de pros y contras, como sucede con todo tipo de negocio. Dentro de las ventajas, podemos destacar la amplia gama de oportunidades de negocio dentro del sector: obra residencial, infraestructura pública, ingeniería civil, etc. El acceso a la financiación es relativamente fácil, la economía local se fortalece al crear oportunidades de trabajo en la zona y la flexibilidad en la estructura empresarial permite que los empresarios se asocien con otros inversores o proveedores de servicios independientes.
Entre sus desventajas, podemos citar la necesidad de una inversión elevada para iniciar el negocio, la gran competencia que existe en el sector y la complejidad normativa que, en muchos casos, hace necesario contar con profesionales que ayuden al empresario para que se cumpla.
En definitiva, podemos decir que montar una empresa constructora es, inicialmente, similar a montar cualquier tipo de negocio. Con la diferencia de que la inversión inicial puede ser muy elevada y requiere de contactos que faciliten el acceso a la misma. Es decir, para montar este tipo de empresa suele ser necesario que se unan varios socios. De cualquier manera, si te gusta el sector y quieres montar tu propia constructora, solo tienes que empezar por el principio, como cuando construyes una vivienda.