Emprender. Ardua tarea en la mayoría de los casos. Emprender supone tener valor y coraje para enfrentarse a los numerosos retos que vas a encontrarte a lo largo del camino. Convertir una idea de negocio en realidad, supone esfuerzo y tenacidad. No rendirse es la clave del éxito. Puesto que son muchas las ocasiones en las que la falta de aliento, termina con un proyecto que, de seguir adelante, alcanzaría el éxito.
No obstante, el emprendimiento en nuestra sociedad está bien visto y valorado, por lo que es fácil encontrar ayudas de todo tipo. Una de ellas, son los viveros empresariales en los que iniciar la actividad. Para emprender un negocio, hacen falta dos cosas muy importantes: una idea de negocio y mucha ilusión. Aunque siendo indispensable, no es suficiente para que la idea de negocio, llegue a buen puerto. De manera que entran en escena algunas herramientas esenciales, como los viveros de empresa que respaldan los proyectos empresariales incipientes, de manera que puedan consolidarse.
También conocidos como nidos de empresa, los viveros, son aquellos espacios que, además de proporcionar un lugar físico para trabajar y desplegar la actividad, proporcionan un ecosistema de apoyo a todas las empresas de reciente creación que, cuenten con sus servicios. En estos espacios, las pymes y startups, disponen de las instalaciones y servicios necesarios a menor coste que el mercado. Estos viveros pueden ser tanto públicos, como privados.
Decantarse por establecerse en un vivero, puede proporcionar una serie de ventajas de lo más interesante, en lo relativo a la infraestructura física y técnica, así como lo concerniente al asesoramiento que reciben los emprendedores. Los costes, más reducidos, unidos a los servicios de asesoría, mentoría y formación que ofrecen estos espacios, hacen posible que la empresa, se centre en otros aspectos de su desarrollo. Al mismo tiempo, facilitan y agilizan el acceso a servicios de valor añadido como el networking. El papel activo que ejercen a la hora de afianzar a estas empresas emergentes, se traduce en un valor positivo: los proyectos que se desarrollan en este tipo de espacios, cuentan con un cincuenta por ciento más de posibilidades de tener éxito.
Funcionamiento de los viveros
En la misma línea, podemos encontrar diversos espacios creados para ayudar a las empresas. Como nos señalan los profesionales el coworking de CN Centros de Negocio, existen opciones como los viveros de empresa, incubadoras o aceleradoras, así como coworking.
Las incubadoras, son aquellos espacios que acogen a las empresas en sus fases iniciales. Seleccionan determinadas ideas, impulsándolas como proyectos propios con objeto de garantizar su éxito. Estos espacios suelen ser mayormente privados.
Por otro lado, las aceleradoras, como los viveros, son el apoyo de los proyectos en una fase más avanzada. Se centran en el proceso de mentoría y ofrecen financiación inicial, a cambio de un pequeño porcentaje como compensación. Los viveros, más que una financiación, proporcionan apoyo en forma de espacio físico, de manera que se pueda llevar a cabo la actividad, recibiendo asesoramiento, formación y servicios asociados.
Entre los coworking y los viveros de empresa, existe una diferencia fundamental, ambas opciones ofrecen un espacio adecuado para desarrollar la actividad, con una infraestructura que la respalde. Los coworkings son oficinas compartidas para autónomos, empresas descentralizadas y sectores que no necesitan disponer de una sede permanente. Se orienta a todo tipo de empresas y emprendimientos, sin que exista permanencia. Mientras que los viveros, se orientan a startups y empresas incipientes, existiendo un límite de permanencia.
El funcionamiento de los viveros de empresas puede ser similar. Durante un tiempo determinado, ofrecen un espacio y servicios a las empresas, permitiendo que desarrollen y consoliden su actividad, con unos costes reducidos o incluso nulos, en según qué casos. El objetivo de las iniciativas es variable. Cuando se trata de viveros públicos, se potencia la empleabilidad y competitividad en determinados sectores o zonas geográficas. En el caso de los viveros privados, se establecen como prácticas de responsabilidad social corporativa (RSC) o para impulsar una línea de negocio. Existen también viveros con carácter sectorial, en los que se concede prioridad a las empresas de un determinado sector. Siendo las ventajas ofrecidas similares entre todos ellos.
Acceder a este tipo de organizaciones, supone superar un proceso de selección. Esto depende del vivero de empresas al que se quiera acceder. Por lo que es necesario realizar una investigación previa, de manera que se conozcan los requisitos necesarios para acceder a ellos. Una vez se conocen y cumplen, se presenta la solicitud junto a la documentación necesaria.
Otro aspecto relevante para acceder a ellos, es tener una gran idea y contar con un equipo competente que ofrezca oportunidad de desarrollo. Contar con un mercado potencial interesado en el producto o servicio, implica una gran ventaja competitiva, respecto a otras empresas interesadas en acceder al vivero.
Requisitos y tipos de vivero
En función del espacio y la institución que respalde el vivero, los requisitos para su acceso pueden variar. Lo más habitual es que existan una serie de aspectos que coinciden en todos ellos:
- Antigüedad de la empresa, que debe ser de reciente creación o estar constituida dentro de un espacio de tiempo concreto o, iniciarse dentro de un plazo máximo.
- Cumplimiento con las obligaciones fiscales, en el caso de aquellas empresas ya constituidas, deben encontrarse al corriente de pago con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.
- Ubicación de la sede social. Suele ser un incentivo que la empresa se ubique dentro de la zona geográfica en la que se ubica el vivero, con la finalidad de potenciar el tejido empresarial de la zona.
- Plan de empresa, en caso de que la empresa todavía no se haya constituido. Resulta esencial presentar un plan que avale la viabilidad económica y técnica del proyecto.
Como ya hemos comentado, el tiempo durante el cual una empresa puede permanecer en un vivero, es variable. Sin embargo no suele superar los cinco años.
Pasamos a los tipos de vivero de empresa que podemos encontrar. Son cuatro las modalidades existentes, agrupadas en dos modelos, en función de su ánimo de lucro. Por lo general, las BIC y las UBI, no suelen tener ánimo de lucro, puesto que su objetivo es promover el tejido empresarial. Las CPI y las IPI, se orientan a la obtención de beneficios.
- BIC, en inglés Business Innovation Centre o centros de innovación empresarial, son la mayoría de los nidos de empresas públicas. Ofrecen servicios básicos a las empresas a las que acogen, como el espacio, servicios relacionados con la infraestructura, visibilidad, canales de comunicación e información sobre financiación, etc.
- UBI, Univertity Business Incubators o incubadoras universitarias de empresas, conocidas como viveros universitarios, cuentan con el respaldo de las universidades, para desarrollar las iniciativas empresariales de estudiantes y titulados.
- CPI, Corporate Private Incubators o incubadoras privadas corporativas, son aquellos viveros de empresa, pertenecientes a una corporación, aunque funcionan como una unidad de negocio independiente. Su objetivo es respaldar a las nuevas iniciativas hasta que se hayan consolidado
- IPI, Independent Private Incubators o incubadoras privadas independientes, creadas por una sola persona o grupo, quienes invierten su propio dinero para contribuir en el impulso de las nuevas iniciativas empresariales. Suelen tener participación en el capital.
Contar con el respaldo y el apoyo de un vivero de empresas, resulta bastante beneficioso para las startups y las pymes. Se trata de un hecho demostrado en las estadísticas de supervivencia tras su paso por el nido empresarial. Dentro de sus principales ventajas, cabe señalar las siguientes:
- Alojarse en un vivero empresarial al inicio de la actividad, constituye un alivio económico, puesto que los costes de la infraestructura y los servicios que ofrecen son menores.
- El hecho de alojar diferentes empresas en un mismo vivero, permite que se produzcan sinergias entre ellas.
- Los espacios en los que se ubican los viveros, son lugares de referencia dentro del tejido empresarial de cada zona.
- Ofrecen acceso a formación, servicios de consultoría, asesoramiento financiero o jurídico, así como opciones para el crecimiento de la empresa a nivel nacional, e incluso para la internacionalización.
De manera que el objetivo de los viveros se traduce en:
- Disminuir la tasa de fracaso en las empresas de reciente creación, aumentando la probabilidad de éxito.
- Potenciar la generación de nuevo empleo, sea mediante el autoempleo o de naturaleza asalariada. Lo que conlleva la creación de otras empresas y a su impacto en el tejido socioeconómico.
- Ofrecer un entorno adecuado para el crecimiento empresarial, con unas instalaciones y servicios que permiten a los emprendedores desarrollar su plan de empresa, acceder y competir en el mercado.
- Diversificar la estructura empresarial local, favoreciendo y ayudando a las empresas más innovadoras.
- Favorecer la creación, el proceso de crecimiento y la consolidación de las iniciativas empresariales.
- Promocionar la cultura del emprendimiento, mediante la formación y el asesoramiento que se les ofrece a las empresas de nueva creación.
En definitiva, los viveros de empresa, son la mejor manera de emprender. Acceder a estos espacios, implica recibir el apoyo y asesoramiento necesario para afianzar una idea de negocio y hacerla realidad, minimizando los costes y contando con la infraestructura y servicios necesarios.