Las oportunidades con las becas Erasmus no deben llegar al fraude

Las oportunidades con las becas Erasmus no deben llegar al fraude

Uno de los beneficios de ser estudiante universitario es sin duda la beca erasmus, una beca que se da a la mayor parte de los estudiantes, y que tiene como objetivo emular a Erasmo de Róterdam, un humanista, filósofo, filólogo y teólogo neerlandés, que viajó a lo largo de Europa, y que da nombre a las famosas becas.

El objetivo de estas becas es integrarse en la sociedad de este país, con el fin de estudiar asignaturas relacionadas con su carrera en una universidad diferente, con una lengua diferente y en un país diferente. Este tipo de becas se llevan otorgando a los estudiantes desde 1995, aunque se ha ido ampliando el objeto de las mismas a lo largo de los años, y actualmente las becas no solo comprenden el estudio en otro país, sino también la realización de prácticas en empresas de otros país (esta beca es conocida como Erasmus +)

Mucho se ha hablado de los erasmus, conocidos por sus fiestas y la diversión que les rodea, y es cierto. Pero pensemos que no se realiza la beca solo para estudiar, sino para conocer la cultura de un país y viajar a lo largo del mismo. Lo importante de esta beca no sólo es viajar, existen otros elementos más allá del estudio.

Precisamente es la experiencia que se obtiene de vivir solo, de tener que gestionar un presupuesto, conocer gente nueva y sobre todo adaptarse a una sociedad. Los valores que se aprenden a lo largo del erasmus constituyen soft skills, que son valores que buscan las grandes empresas en sus trabajadores.

La beca erasmus parece una utopía en un mundo que tiende a cerrarse en lugar de expandirse, pero ahí está uno de los objetivos de la beca Erasmus, conseguir transmitir a los estudiantes la lección de que juntos es posible crear proyectos para impulsarnos más allá de las posibilidades individuales.

Pero no todo es oro lo que reluce, y hoy vamos a comentar un trasfondo muy oscuro que hay entorno a estas becas, a raíz de una noticia que publica el Diario La Verdad. Hoy veremos como hay un negocio detrás de los estudiantes Erasmus, que intenta lucrarse del desconocimiento de los mismos.

Los estudiantes extranjeros no son tontos

Cuando se otorga una beca Erasmus, el estudiante recibe una asignación mensual que constituye su sustento para pagar el alojamiento y la manutención, principalmente. Esta asignación depende en gran medida del destino que se otorgue, ya que algunos países son más caros que otros.

Por ejemplo, España constituye uno de los países dónde las ayudas que se dan suelen ser bajas, en comparación con países del norte de Europa como Finlandia, Noruega o Suecia, que tienen asignaciones mucho más altas. Esto es necesario, porque los precios no son iguales en todos los países de Europa, y también el cambio a monedas diferentes del Euro afecta bastante en la asignación.

Los estudiantes, a la hora de buscar piso no siempre lo tienen fácil, porque se encuentran con costumbres diferentes que tienen que aprender superando la barrera lingüística del idioma. Lo que conlleva que algunos propietarios quieran aprovecharse de ellos, ya sea estafando a la hora de devolver la fianza, con las condiciones de la vivienda, o simplemente haciendo la vida imposible para que el estudiante abandone la casa para alquilarla a otro.

Estas situaciones no son una exageración, y prueba de ello es la situación que se ha dado en Murcia, donde una mujer española de 41 años es presunta responsable delitos de estafa, falsedad documental y apropiación indebida, tras estafar a 35 estudiantes del Programa de Movilidad Erasmus.

La presunta estafadora, siguiendo un plan preconcebido, accedió a los distintos grupos creados del programa europeo de alumnos Erasmus, a través de las redes sociales, páginas web y mensajería instantánea. Con el único fin de darse a conocer y ofertar servicios inmobiliarios a los jóvenes universitarios que fuesen a venir a la ciudad de Murcia a cursar estudios universitarios.

Por este motivo, muchos estudiantes deciden acudir a residencias de estudiantes en lugar de a pisos compartidos. Una residencia en Madrid que se llena cada año es La Institución del Divino Maestro,  una residencia de estudiantes en Madrid centro organizada sobre un régimen profundamente humano y familiar, basado en la libertad y la responsabilidad de cada uno, que hace que los alumnos vean en ella una prolongación de su propia casa.

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